CURRICULUM VITAE

 

Dr. Rafael Mira Merino

(1848-1921)

 

(Extracto de la biografía realizada por Don Alejandro Belaústegui Fernández, Titulado en Cultura y Civilización).

                                              

           Nació en Granada el 3 de febrero de 1848, hijo de Don Baltasar Mira y López  y de Doña Teresa Merino Bravo, y  murió en Barcelona el 20 de junio de 1921. Inició sus estudios secundarios durante el curso 1861/62 en el Instituto de Segunda Enseñanza de la provincia de Granada, obteniendo el grado de Bachiller en Artes en junio de 1866. Una vez obtenido el título de bachillerato se matriculó en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad de Granada, donde recibió su título de Licenciado  en mayo  de 1872.

 

Tras ejercicios de oposición ingresó en diciembre de ese mismo año en el Cuerpo de Sanidad Militar, siendo nombrado Segundo Ayudante Médico con destino al 2º Batallón del Regimiento de Infantería de Sevilla. Con motivo del inicio de las guerras carlistas el Regimiento se dirigió a Pamplona  para integrarse en el Ejército de operaciones del Norte. Con la base de operaciones en dicha ciudad,  Rafael Mira sirvió en  varios regimientos, y estuvo presente en muchas de las acciones militares que tuvieron lugar en Navarra y en el País Vasco, hasta el año 1876, en que finalizaron las hostilidades y fue destinado a Cuba.

Su valeroso comportamiento y eficiente atención a  los heridos durante las acciones de guerra  le hicieron merecedor de   las condecoraciones siguientes: Cruz de Mérito Militar de 1ª clase con distintivo rojo (2 veces)  en 1873, año en que también fue ascendido a Médico 1º. En 1874 le fue concedido el grado de Médico Mayor, en 1875 la Cruz de Isabel la Católica,  en 1876 la Medalla de Bilbao, la Medalla de Alfonso XII y una tercera Cruz del Mérito Militar  de 1ª clase con distintivo rojo,  y en julio de ese mismo año Benemérito de la Patria por su participación en la campaña carlista en general.

           En diciembre de 1876 fue nombrado para cubrir vacante de médico en  el Ejército de Cuba, confirmándole al mismo tiempo el grado de Subinspector de 2ª clase. Llegó a La Habana  a principios de febrero y en marzo ya  comenzó a participar  en diversas acciones militares contra los rebeldes. En octubre de ese año se trasladó con su Regimiento a Sancti Espiritus donde participó en una importante acción militar en mérito de la cual le fue concedido el empleo de Medico Mayor. En 1878 seguía en el mismo destino, donde en julio de  ese año  le fue concedida la Cruz del Mérito Militar de 2ª clase  con distintivo blanco, a finales de agosto fue declarado Benemérito de la Patria por la campaña de Cuba, y al año siguiente se le concede la Medalla de Cuba con distintivo rojo.

            En octubre de 1879  es  destinado al Hospital Militar de Santiago de Cuba. En enero de 1880 es nombrado Médico Mayor de Ultramar  por antigüedad y  en marzo se le destina  a la dirección del Hospital Militar de Trinidad. Pero en enero de 1881  recibe la orden de reincorporarse  a la dirección del Hospital Militar de Santiago de Cuba y hacerse cargo al mismo tiempo de la Jefatura de Detall, permaneciendo en ese destino hasta el 31 de marzo de 1885, en que hace entrega de la Dirección, y dos meses después se le destina  al Hospital Militar de la  Habana, pero a los poco días se le autoriza a regresar a la Península por haber cumplido en la isla de Cuba el plazo de permanencia obligatorio,

            Fue así que el 5 de julio embarcó en el puerto de La Habana a bordo del vapor “Ciudad de Santander” con destino a la Península, arribando al puerto de Santander el 25 del citado mes, trasladándose de inmediato a Madrid. Allí permaneció en situación de reemplazo  hasta que en diciembre fue destinado a la Enfermería de Leganés, dependiente del Hospital Militar de Madrid. Permaneció en el mismo destino hasta que en diciembre de 1886 fue destinado al 14º Tercio de la Guardia Civil acantonado en Madrid.

 En enero de 1890 le es concedido el empleo de Médico  Mayor  y por otra Real Orden se le destina al Hospital Militar de Madrid, siendo designado  el 23 de junio para formar parte como vocal de la Junta nombrada para  la redacción del  Nomenclátor del Material de Hospitales,  donde actuó como secretario.

           Una Real Orden  del 16 de enero de 1891 lo destinó por segunda vez al Ejjrcito de Cuba. Llegó a La Habana  en abril y el Capitán General de la Isla  lo destinó a prestar sus servicios en el  Hospital Militar de  Santiago de Cuba, centro en el que permaneció hasta fines de 1897, desempeñando  diferentes cargos, entre ellos el de Director interino del Hospital hasta septiembre de l895. A finales del citado año tuvo que organizar  la nueva enfermería que se había creado en el Hospital para asistir a los enfermos de la fiebre amarilla, misión facultativa en la que adquirió gran experiencia.

           En febrero de 1896 fue destinado en comisión de servicio al Cuartel General del 2º ejército en Santa Clara y en mayo de ese año, por disposición del  Capitán General, destinado al Hospital  Militar de Hacendados.

           Aquí es el momento de  establecer una pausa en  su hoja de servicios y referirnos a su vida privada, ya que a inicios de noviembre  de 1896 se hallaba en  el Registro Civil de Santiago de Cuba, inscribiendo a su recién nacido  hijo Emilio, fruto de su matrimonio con Doña Emilia López García, conforme evidencia el certificado correspondiente, un fragmento del cual transcribimos: “el 12 de noviembre de 1896 compareció: Don Rafael Mira y Merino, natural de Granada, mayor de edad, casado,  Médico Mayor de Sanidad Militar domiciliado en la calle Alta de San Gerónimo número ocho; manifestando que el día veinte y cuatro de Octubre próximo pasado a las cinco y media de la mañana y en su referido domicilio ha nacido un varón; y a los efectos de proceder a la inscripción del mismo en el Registro Civil declaró – Que dicho varón es hijo legítimo del declarante y de su muger  Doña Emilia López García,  de Madrid, mayor de edad y domiciliada  en el de su marido. Que es nieto por línea paterna de Don Baltazar Mira y López y de Doña Teresa Merino y Bravo, ya difuntos; y por línea materna de Don Antonio López Brey y de Doña Adelaida García y Fones, esta difunta. Y que al expresado varón se le pone por nombre Emilio Rafael. Todo lo cual presenciaron como testigos....etc “

           No era éste el primer matrimonio ni el primer hijo de Don Rafael, pues ya había estado casado y había enviudado dos veces (*).. Su matrimonio con Doña Emilia  López García fue el último y más perdurable, ya que al contrario de sus predecesoras, que murieron a los pocos años de haberse casado, ésta le sobrevivió 20 años más, falleciendo en 1941

 

(*)la primera esposa fue Doña Florinda  Perín y Valdivia, con quien se casó en Cuba en 1880 y falleció en 1886, dejandole una hija (Florinda)  y un hijo (Rafael). La segunda Dona  Enriqueta Tirado y Ayllón, madrileña de 20 años de edad, con quien se casó en Madrid en 1887 y quien se calcula falleció  cuatro años más tarde, en 1891, dejando una hija  también llamada Enriqueta.

 

           Retomando su biografía profesional, diremos que en 1887 le fue  asignado el sueldo de Subinspector Médico de 1ª clase y concedida la Cruz del Mérito Militar de 2ª clase con distintivo rojo pensionada, por los servicios prestados en la campaña de Cuba el año anterior.

           En mayo de 1898  fue destinado al Cuartel General de Manzanillo,  desde donde salió de operaciones, hallándose en numerosos combates y prestando asistencia a los heridos, hasta que con fecha 21 de junio recibe una orden  del Capitán General  de Cuba por la que se le envía, en comisión de servicio reservada, a Kingston (Jamaica), Méjico y otros puntos sin especificar, a consecuencia del bloqueo de la escuadra americana durante la guerra con Estados Unidos.

           No se tienen datos sobre la misión que tenía que cumplir  en Jamaica,  solo se sabe que logró burlar el bloqueo y cumplir las órdenes recibidas. Terminó la misión el 21 de agosto pero  cuando se disponía a regresar cayó enfermo y tuvo que ser hospitalizado en Jamaica, no pudiendo regresar a la isla de Cuba hasta  primeros de octubre.

           Este mes fue nombrado Director del Hospital de Madera de la Habana, pero  el 1º de diciembre, producida ya  la derrota española  ante  la intervención norteamericana (derrota reconocida oficialmente en el Tratado de París firmado el día 10), causó baja en el ejército de Cuba. Junto con la baja recibió  la Cruz del Mérito Militar de 2ª clase con distintivo rojo pensionada, en recompensa al comportamiento observado  en las operaciones de armas  en el curso de ese año. El día 18 del mismo mes zarpó de La Habana  con su familia con destino a España, arribando el día 28 al puerto de La Coruña donde, por disposición del Capitán General de Galicia, quedó en situación de excedente.

           Mientras residía en la citada ciudad gallega, en enero de 1902  fue enviado a Santa Cruz de Tenerife como Director de su Hospital Militar, pero en julio enfermó y retornó a  La Coruña, permaneciendo de baja por enfermedad hasta  que en enero de 1903 es destinado al Hospital Militar de Barcelona como Jefe de Servicios, llevando a efecto diferentes comisiones de servicios de pocos meses de duración, entre ellas estuvo destinado a la Direccion de los Hospitales Militares de  Valladolid y de Palma de Mallorca (1907) y del Hospital Militar de Burgos  (1909), hasta que en octubre de ese año se le confirma en su cargo de Director del Hospital Militar de Barcelona y se le asigna la Inspección de Sanidad de la 4ª Región (Cataluña).

            A mediados del mes citado anteriormente, participó en el Primer Congreso Español Internacional de la Tuberculosis, celebrado en Barcelona, como Vicepresidente de la Sección VIII de Sanidad Militar.

           Por una disposición del Presidente del Consejo de Ministros de 15.5.1910 le fue concedida la Medalla Conmemorativa del 1er Centenario de los Sitios de Gerona.

Permaneció en la Dirección del Hospital Militar de Barcelona hasta finales de febrero de 1912 que, por edad, pasó a la situación de reserva, fijando su residencia en la ciudad condal, junto a su tercera esposa Doña Emilia López García y su hijo Emilio, hasta su fallecimiento  producido en 1921.

 

 

 

Dr. Rafael Mira Merino y Sra. Emilia López García, padres del Dr. Emilio Mira y López